miércoles, 15 de octubre de 2014

¿QUÉ SIGNIFICA REALMENTE EVOLUCIONAR?

El siguiente artículo es un resumen del primer tema de un taller de psicología transpersonal impartido en INTEGRO Mazatlán en 2001:

Lo que hemos aprendido de evolución en la escuela tradicional es la evolución de la forma física. Hemos aprendido por ejemplo, que las criaturas unicelulares de los océanos son los predecesores de todas las formas de vida más complejas. Un pescado es más complejo, y, por lo tanto, más evolucionado que una esponja; un caballo es más complejo, y, por lo tanto más evolucionado que una serpiente; un chango es más complejo, y, por lo tanto más evolucionado que un caballo, y así, hasta los seres humanos quienes somos los más complejos, y, por lo tanto la más evolucionada forma de vida sobre nuestro planeta. Esta es una idea de que el organismo que sea más capaz de controlar tanto su medio como los demás organismos de su medio es el más evolucionado. El organismo que es más capaz de asegurar su propia sobrevivencia, más capaz de servir a su propia preservación, es el más evolucionado.
Por mucho tiempo hemos sabido que esta definición de evolución es inadecuada, pero no hemos encontrado porqué. Cuando los humanos se encuentran uno a otro, están, en términos de complejidad organizacional, igualmente evolucionados. Si ambos tienen la misma inteligencia, aunque uno sea de mente prepotente y egoísta, mientras que el otro es magnánimo y altruista decimos que este último es el más evolucionado. Si un humano sacrifica su vida para salvar a otro decimos que era el más evolucionado entre nosotros. Sabemos que estas cosas pueden ser verdad pero no encajan en esta definición de evolución.
A nivel profundo podemos entender que un ser evolucionado es aquel que valora a los demás más que así mismo, y que valora al amor más que al mundo físico y lo que hay en él. Es tiempo ahora de alinear lo que entendemos por evolución con este profundo entendimiento. Es importante que lo hagamos porque lo que normalmente entendemos por evolución refleja la fase de evolución que estamos dejando atrás. Al examinar esta definición, podemos percibir como hemos evolucionado hasta ahora, y lo que estamos ahora en proceso de dejar atrás. Al entender un nuevo y expandido concepto de evolución, uno que valide nuestras más profundas creencias, podemos ver hacia donde estamos evolucionando, y lo que significa en término de lo que experimentamos, lo que valoramos y cómo actuamos.
Nuestra definición común de evolución viene del hecho de que hemos evolucionado hasta ahora explorando la realidad física con nuestros cinco sentidos. Hemos sido hasta ahora seres de cinco sentidos. Esta parte del camino en la evolución nos ha permitido ver los principios básicos del Universo de manera concreta. Vemos a través de nuestros cinco sentidos que cada acción es una causa que tiene un efecto, y que cada efecto tiene una causa. Vemos el resultado de nuestras intenciones. Vemos que la rabia mata, vemos que la ternura nutre, etc.
Experimentamos nuestra habilidad para procesar el conocimiento. Vemos, por ejemplo que un palo puede ser un arma y podemos ver los efectos de cómo elegimos utilizarlo. Si golpeamos a otro con ese palo se puede llevar su vida, pero también un palo puede servirnos como palanca. Así como un cuchillo puede ser utilizado para el bien o para el mal, las mentes que coordinan las actividades de violencia pueden coordinar las actividades de cooperación.
Cuando las actividades de la vida son experimentadas con reverencia se llenan de vida con significado y propósito. Cuando hay falta de reverencia en las actividades de la vida, el resultado es crueldad, violencia y soledad. El planeta tierra es un medio de aprendizaje magnifico. Es una escuela en la cual a través de la experimentación, llegamos a entender lo que nos causa expandirnos y lo que nos causa contraernos, lo que nos causa crecer y lo que nos causa bloquearnos, lo que nutre nuestras almas y lo que las deprime, lo que funciona y lo que no.
Cuando el medio físico es visto sólo desde el punto de vista de los cinco sentidos, la sobrevivencia física parece ser el criterio fundamental de evolución por que ningún otro tipo de evolución es detectable. Es desde este punto de vista que la "sobrevivencia del mejor", parece ser sinónimo de evolución y la dominancia física parece caracterizar la evolución avanzada.
La necesidad de la dominancia física produce un tipo de competencia que afecta cada aspecto de nuestras vidas. Afecta las relaciones entre las parejas, entre los individuos, clases, razas y sexos. Interrumpe la tendencia natural hacia la armonía entre las naciones y entre los amigos. La misma energía que envío barcos al Golfo Pérsico, envío soldados a Viet Nam y cruzados a Palestina. La energía que separó a Romeo de la familia de Julieta es la misma energía que separa la familia racial del esposo negro de la familia racial de la esposa blanca. Los hermanos y hermanas pelean por las mimas razones que las corporaciones pelean: buscan poder, uno sobre el otro.
El poder para controlar el medio, y aquellos que están en él, es el poder sobre el que podemos sentir, oler, gustar, oír o ver. Este tipo de poder es poder externo. El poder externo puede ser adquirido o perdido, como en la casa de bolsa o en una elección. Puede ser comprado o robado, transferido o heredado. Es algo que puede ser conseguido de alguien o de algo. El resultado de ver el poder como algo externo es la violencia y la destrucción. todas nuestras instituciones -sociales, económicas y políticas- reflejan nuestro entendimiento del poder como externo.
Las familias, como las culturas, son patriarcales o matriarcales. Una persona "lleva los pantalones". Los niños aprenden esto desde muy temprana edad y esto moldea sus vidas. La policía, como la milicia, son producto de la percepción del poder como externo. Tanques, botas, radio, uniformes, armas, son símbolos de temor. Aquellos que los portan son temerosos, porque temen enfrentar el mundo sin defensa. Aquellos que se encuentran ante estos símbolos también son temerosos, porque temen el poder que estos representan. La percepción del poder como externo ha moldeado nuestra economía dentro de comunidades y naciones, y la habilidad para controlar la economía transnacional del mundo, está concentrada en las manos de unas cuantas personas.
El dinero es símbolo de poder externo. Aquellos que tiene la mayor parte del dinero son los que tienen más habilidad para controlar su medio y a aquellos en él. El dinero es adquirido, robado, perdido, heredado y peleado. La educación, el status social, la forma y las cosas que se poseen, si derivamos un sentido de alta seguridad a través de ellos, son símbolos de poder externo.
Cualquier cosa que temamos perder -una casa, un auto, un cuerpo atractivo, una mente ágil, una creencia profunda- es un símbolo de poder externo. Lo que tememos es un aumento de nuestra vulnerabilidad. Este es el resultado de ver el poder como externo.
Cuando el poder se ve como externo las jerarquías de nuestras estructuras sociales, económicas y políticas, así como las jerarquías del Universo, aparece como un indicado de quién tiene el poder y quién no.
Los que están arriba al tope parecen tener el mayor poder y ser más valiosos y menos vulnerables. Aquellos que están abajo al fondo parecen ser los que tienen menor poder y, por lo tanto, ser los menos valiosos y más vulnerables. El ejecutivo es más valioso que el empleado, el doctor es más valioso que la recepcionista. Tememos transgredir a nuestros padres, nuestros jefes y a nuestro Dios. Toda la percepción de menor a mayor valor personal es el resultado de nuestra percepción del poder como externo.
Desde esta dinámica hemos creado nuestro entendimiento presente de la evolución como un proceso de la habilidad creciente para dominar al medio. Esta definición refleja las limitaciones de percibir al mundo físico solo con los cinco sentidos. Refleja la competencia por el poder externo que es generado por el miedo.
Después de miles de años de brutalidad entre unos y otros, entre individuos y entre grupos, es claro que la inseguridad que está bajo la percepción del poder como externo no puede ser aliviada por la acumulación de poder externo. Es evidente para todos, no sólo a través de las noticias y del periódico, sino también a través de nuestros incontados sufrimientos como seres individuales y como especie, que la percepción del poder como externo trae sólo dolor, violencia y destrucción. Así es como hemos evolucionado hasta ahora, y esto es lo que estamos dejando atrás.
Un entendimiento profundo nos lleva a otro tipo de poder. Un poder que ama la vida en cada forma que aparece, un poder que no juzga lo que encuentra, un poder que percibe el significado y el propósito en los detalles más pequeños sobre la tierra. Esté es poder auténtico. Cuando alineamos nuestros pensamientos, emociones y acciones con la parte superior de nosotros mismos, nos llenamos con entusiasmo, propósito y significado. La vida es rica y plena. No tenemos pensamientos de amargura, no tenemos memoria del miedo. Esta es la experiencia del poder auténtico.
El poder auténtico tiene sus raíces en la más profunda fuente de nuestro ser. No puede ser comprado, robado o heredado. Una persona auténticamente poderosa es incapaz de hacer víctima a alguien o a algo. Es una persona tan fuerte que, la idea de usar la fuerza contra otro no es parte de su conciencia. El no entender el proceso de evolución es no darnos cuenta que vamos hacia el poder auténtico que es la meta de nuestro proceso evolutivo.
Estamos evolucionando de humanos de cinco sentidos a humanos multisensoriales. Nuestros cinco sentidos están designados a percibir la realidad física. La percepción de un humano multisensorial se extiende más allá de esta, hacia un sistema dinámico del cual nuestra realidad física es una parte. El humano multisensorial es capaz de percibir y apreciar el rol que juega nuestra realidad física en un marco más grande de evolución. Esta realidad es invisible al humano de cinco sentidos.
Es en esta realidad invisible donde se encuentran nuestros más profundos valores. Desde esta perspectiva, las motivaciones de aquellos que sacrifican conscientemente sus vidas por un propósito más alto tienen sentido. El poder de Gandhi es explicable y los actos de Cristo son comprensibles.
Desde la perspectiva de un humano de cinco sentidos, estamos solos en el universo que es físico. Desde la perspectiva de un humano multisensorial, nunca estamos solos y el Universo esta vivo, consciente, inteligente y compasivo. Desde la perspectiva de un humano de cinco sentidos debemos dominar al mundo físico para poder sobrevivir. Desde la perspectiva de un humano multisensorial, el mundo físico es un medio de aprendizaje que es creado en conjunto por las almas y compartido, y todo lo que ocurre en él sirve a su aprendizaje. Desde la perspectiva de un humano de cinco sentidos, las intenciones no tienen efectos, los efectos de las acciones son físicos, y no todas las acciones nos afectan a todos. Desde la perspectiva de un humano multisensorial, la intención de cada acción determina sus efectos, cada intención afecta tanto a nosotros como a otros, y los efectos de las intenciones se extienden más allá del mundo físico.

Personalidad y alma.

El marco más amplio de referencia de un humano multisensorial nos lleva a entender experencialmente, la significativa distinción entre personalidad y alma. Tu personalidad es una parte de ti, que nació, vive y morirá. Ser humano y tener una personalidad son la misma cosa. Tu personalidad como tu cuerpo es el vehículo de tu evolución.
Las decisiones que tomes y las acciones que hagas en la tierra son los medios a través de los cuales evolucionas. A cada momento eliges intenciones que moldean tus experiencias y esas cosas en las cuales evocas tu atención. Estas elecciones afectan tu proceso evolutivo. Así es para cada persona. Si tu eliges inconscientemente, evolucionas inconscientemente. Si eliges conscientemente, entonces evolucionas conscientemente.
Las emociones del miedo y violencia que han venido a caracterizar la existencia humana pueden ser experimentadas solo por la personalidad. Solo la personalidad puede sentir coraje, miedo, odio, venganza, pena, resentimiento, indiferencia, frustración y soledad. Solo la personalidad puede juzgar, manipular y explotar. Solo la personalidad puede perseguir el poder externo. La personalidad puede ser también amante, compasiva y sabia en sus relaciones con los demás, pero el amor, la compasión, la sabiduría no vienen de la personalidad. Estas vienen del alma.
Tu alma es una parte de ti que es inmortal. Cada persona tiene un alma, pero la personalidad que es limitada es su percepción de los cinco sentidos no es consciente de su alma, y por lo tanto, no puede reconocer la influencia de ella. Al irse convirtiendo la personalidad en multisensoria su intuición -sus corazonadas y sentimientos sutiles- se tornan más importantes.
Siente cosas acerca de sí mismo, de otras personas y de las situaciones en las que se encuentra que no puede justificar en base a la información que le proporcionan los cinco sentidos. Empieza a reconocer las intenciones, y responde a ellas más que a las acciones y a las palabras. Puede reconocer, por ejemplo, un corazón cálido detrás de un individuo enojado y a un corazón frío detrás de las palabras políticas y complacientes.
Cuando una personalidad multisensorial ve dentro de sí misma encuentra una multitud de corrientes diferentes. A través de la experiencia, aprende a distinguir entre estas corrientes y a identificar los efectos emocionales, psicológicos y físicos de cada una. Aprende, por ejemplo, qué corrientes producen enojo, pensamientos divisorios y acciones destructivas y qué corrientes generan amor, pensamientos curativos y acciones constructivas. Con el tiempo, aprende a valorar y a identificar esas corrientes que generan creatividad, sanación y amor, y a enfrentar y deshacer esas corrientes que crean negatividad, desarmonía y violencia. De esta manera, una personalidad experimenta la energía de su alma.
Tu alma no es pasiva o un entidad teórica que ocupa un espacio en la cavidad de tu pecho. Es una fuerza positiva con propósito desde el interior de tu ser. Es la parte de ti que entiende la naturaleza impersonal de la energía dinámica en la cual tu te involucras, que ama sin restricción y acepta sin juzgar.
Si tu deseas conocer tu alma el primer paso es reconocer que tienes una. El siguiente paso es permitirte a ti mismo considerar: "si tengo un alma, ¿qué es mi alma? ¿qué quiere mi alma? ¿cuál es la relación entre mi alma y yo? ¿cómo afecta mi alma mi vida?"
Cuando la energía del alma se reconoce, conoce y valora, empieza a influir la vida de la personalidad. Cuando la personalidad sirve completamente a la energía de su alma, esto es auténtico poder. Esta es la meta del proceso evolutivo en el cual estamos involucrados y la razón de nuestro ser. Cada experiencia que tengas sobre la tierra motiva en alineamiento de tu personalidad con tu alma. Cada circunstancia te da la oportunidad de elegir este camino, de permitir a tu alma brillar a través de ti, de traer al mundo físico a través de ti su interminable reverencia por el amor y la vida.

jueves, 12 de diciembre de 2013

EL ESCUDO DE LA FE


El Escudo de la Fe es una metáfora de nuestra voluntad para afirmar nuestras dediciones en la vida diaria. Tiene su fundamento en la idea de que nuestras palabras influyen de manera directa en lo que pensamos y lo que hacemos, y por consecuencia en las circunstancias que se nos presentan.
La Biblia habla del Escudo de la Fe en Efesios diciendo que “sobre todo” debemos tomar el Escudo de la Fe para defendernos de los “dardos” del “enemigo”. Literalmente dice “apagarlos”. En la Biblia, los dardos del enemigo se interpretan como pensamientos. En este caso, hablamos de pensamientos negativos que van en contra de lo que nosotros buscamos hacer con nuestra vida. Si deseamos ser felices, ser amables, ser amorosos, ser compasivos con los demás, ser prósperos, ser exitosos en nuestro trabajo o en el negocio. Estos “dardos” pueden ser apagados con nuestras propias palabras, afirmando siempre lo que decidimos ser.

En la historia de David y Goliat se cuenta que Saúl quiso vestir a David con su propia armadura para pelear con Goliat, pero David no podía ni siquiera caminar con ella. “Yo no puedo andar con esto” replicó David, porque jamás lo había hecho. Así que se quitó la armadura y la tiró al piso. Él fue a enfrentarse con Goliat solo con su Fe.

A nosotros a veces nos pasa lo mismo, queremos enfrentar a nuestros gigantes poniéndonos armaduras ajenas y muy pesadas. Intentando miles de cosas para superar las crisis, menos lo que David hizo: confiar en su Poder Superior, usar el Escudo de la Fe.
Cuando tenemos una discusión con alguien, o se nos acusa de algo, inmediatamente nosotros nos defendemos, ¿cómo lo hacemos? Generalmente con palabras, con ellas nos comunicamos, nos entendemos, nos persuadimos y expresamos muchísimas cosas, incluso con palabras creamos arte o creamos engaño y calamidad. Bien, la palabra tiene gran importancia en nuestras vidas, tanto que en el pasado no existían contratos, todo era por palabra, y la palabra valía y mucho.
La Biblia dice en Proverbios 18:21 que en la lengua hay poder de vida y muerte. Y esto es una verdad con la que funciona nuestro escudo. Son las palabras que pronunciamos las que refuerzan o merman nuestras experiencias. Si deseamos lograr una determinada experiencia en nuestras vidas, la vía más fácil es primero afirmarlo.

Muchas veces creemos que para cambiar nuestras vidas primero hay que cambiar nuestro pensamiento. Esto puede funcionar, pero la mayoría de las veces no funciona, ¿Te ha pasado? Intentas cambiar tu manera de pensar respecto a algo pero terminas reaccionando igual. Te sientes frustrado pero estás convencido que no puedes evitarlo. Es porque estamos acostumbrados a pensar de cierta manera. Incluso en el cerebro, las terminales de las neuronas están acomodadas por nuestros patrones de pensamientos, tienen un orden ya determinado para la sinapsis. Sin embargo, estas pueden cambiar de lugar, pueden “reprogramarse” por así decirlo, pero la manera de hacerlo es primero cambiar nuestras palabras, y lo siguiente es pronunciarlas una y otra vez hasta lograr un convencimiento que hará que las neuronas cambien de lugar, y así en automático ya tendremos una nueva forma de pensar.

Por eso algunas filosofías hablan de los decretos y afirmaciones como verdades espirituales, realmente lo son, pero también funcionan a nivel orgánico, así que es algo que podemos practicar todos los días. Afirmar algo implica que estamos nombrando algo que es real, el cerebro lo registrará así. ¿Has escuchado la definición de fe que da la Biblia? Es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Nombrar las cosas que no son como si fueran.
Quizás no sea una tarea fácil, porque en varios niveles estamos ya programados para reaccionar, pero con la práctica esto puede cambiar en todos los niveles y para todas las áreas que elijamos. Te invito a pensar en algo que desees para tu vida, una experiencia que quieras tener. Luego escríbela y pronúnciala todos los días, tenla a la mano o apréndela de memoria. Lo mejor para una afirmación es pensarla en modo positivo, en tiempo presente y en primera persona. Con la práctica de esta afirmación estarás trabajando con tu Escudo de la Fe y pronto lograrás realizar muchos cambios conforme tú desees.

miércoles, 10 de julio de 2013

MEDITANDO

Meditar es concentrarse en el aquí y el ahora, es darnos un tiempo para hacernos conscientes de nosotros mismos y nuestra realidad en el momento presente. Pero más allá, también es un momento en el que contactamos con nuestro Ser Superior en un acto de contemplación.

“La meditación es el camino hacia la iluminación”.
El Libro Tibetano de la Vida y la Muerte, Sogyal Rinpoche.

La palabra “meditación” viene del latín “meditatio” que se refiere a un ejercicio mental de concentración. Por eso a veces, sobre todo en occidente, diferenciamos la palabra “meditación” de la palabra “contemplación”, siendo la primera palabra aplicada a cualquier esfuerzo intelectual y la  segunda aplicada a los ámbitos religiosos y espirituales. Sin embargo en oriente esta diferenciación es muy sutil significando casi lo mismo.

Es difícil trazar la historia de la meditación pero los datos sugieren que incluso en épocas prehistóricas civilizaciones más antiguas utilizan cantos repetitivos y rítmicos con los que llegaban a un estado de concentración, lo cual se considera una manera de meditar.
Algunos de los primeros registros escritos de la meditación, provienen de las tradiciones de la India, del año 1500 antes de Cristo. Por otra parte se han descubierto en la India figuras y grabados que han sido rastreados al año 3000 antes de Cristo, en donde se representa la clásica postura de meditación (Flor de Loto) por lo que se cree que la meditación tiene al menos 5 mil años de antigüedad.

La ruta del comercio facilitó la introducción de prácticas orientales, tal como la meditación, en otros países orientales. Fue cuestión de tiempo para que la meditación se moviera hacia Japón en el siglo 8, hacia el Medio Oriente y hacia Europa durante la Edad Media. En la época de 1980 se introdujo la meditación y otras prácticas orientales a Occidente a través de líderes religiosos traídos desde la india que propagaron el mensaje y práctica de la meditación oriental.

Actualmente la meditación es tema común en todo el mundo, y aunque sus fines no han cambiado, también se ha descubierto su beneficio en situaciones de estrés, relajación y salud, así como una mejora personal general.

CARACTERISTICAS DE LA MEDITACIÓN.

La meditación se caracteriza normalmente por tener algunos de estos rasgos:

1. Concentración de la mente en un objeto interior.
2. Repetición de una frase sagrada.
3. Elección de una postura adecuada a la meditación.
4. Respiración constante y natural.

Todos podemos meditar. La meditación realmente no le pertenece a nadie en particular, a ninguna región o religión, pues es universal. Es propiedad de todos así como lo es el sueño, es de la humanidad y podemos familiarizarnos rápidamente con ella porque queramos o no a veces lo hacemos naturalmente durante el día al concentrarnos para realizar alguna actividad. Aunque hablando claramente estas maneras son externas porque la concentración se dirige hacia afuera. La meditación como tal es hacia el interior y tiene múltiples beneficios:


  • Elimina tensiones
  • Libra de enfermedades
  • Nos hace más diestros
  • Nuestra conciencia interior se expande
  • Calma la mente
  • Reduce el estrés
  • Nos da mayor alegría
  • Nos conecta con Dios
  • Nos llena de paz
  • Desarrolla nuestra intuición


Pero meditamos para acercarse al Ser. Para despertar una energía divina que radica en nosotros pero que con nuestras propias herramientas no somos capaces de ver. Las escrituras dicen que no meditamos para alcanzar a Dios, sino para percibir a Dios que ya está en nuestro interior.

¿En qué debemos meditar? Bueno, la gente medita en todo tipo de objetos y recomienda muchas técnicas diferentes. Es necesario, al principio, el tipo de concentración en la que uno dirige su atención hacia un objeto determinado para calmar y enfocar la mente. La gente que medita suele estar más relajada en su vida cotidiana y tener mayor paz.

PREPARARNOS PARA MEDITAR.

Es bueno reservar un lugar exclusivo para meditar, las vibraciones que se generan en una sesión de meditación se van acumulando en el lugar específico y hasta en las ropas, también es bueno meditar siempre a la misma hora todos los días.
Una actitud en calma basta para entrar en estado meditativo, sin forzar nada y permaneciendo con uno mismo. Debemos entregarnos por completo a la meditación, y así crear una atmosfera adecuada para que la meditación pueda ocurrir de manera natural.

Existen cuatro prácticas fundamentales para lograr este efecto:

1. Concentración de la mente en un objeto interior.

Todos tenemos la capacidad de concentrarnos en un objeto o en una tarea. En la meditación cambiamos en enfoque de afuera hacia adentro. Nos concentramos en el interior; en un acto que sucede en el interior. Para empezar puede ser nuestra propia respiración. Pero con el tiempo la concentración nos lleva al estado del Ser.

2. Repetición de una frase sagrada.

Esto se conoce también como “Mantra”. Palabras sagradas cargadas de cierto poder que nos puede influir en muchos niveles debido a su vibración. La repetición de un mantra es una práctica común en el mundo de la meditación, además ayuda a calmar la mente y mantenerla enfocada. Un ejemplo es el mantra: Om Namah Shivaya (Honro a la Divinidad Interior).

3. Elección de una postura adecuada a la meditación.

La postura para meditar es bien conocida como asana. Se recomienda tener una postura erguida y firme. Cuando el cuerpo se mantiene en esta posición presenta la mejor alineación del sistema de energía, el mejor flujo posible de energía espiritual. Se dice que la postura correcta de meditación es la que permite a uno permanecer sentado cómodamente por un largo tiempo: columna firme y recta alineada con la cabeza, así también la mente se estabiliza en el corazón.
Hay tres posturas recomendadas: tenderse en el suelo (postura del cadáver); postura del loto; y postura de medio loto.

4. Respiración constante y natural.

Se refiere al proceso de respiratorio. Esto se relaciona con una mayor sensibilidad y una mejor conexión con nuestros sistemas energéticos. Además, la mente y la respiración se hallan íntimamente relacionadas: conforme la respiración se vuelve natural y serena, la mente se tranquiliza y equilibra.

LIDIAR CON LA MENTE.

Es de máxima importancia lidiar con la mente, pero no es una tarea complicada. Nada sucede por la fuerza en la meditación, nosotros no obligamos a la mente ni la forzamos a nada. No tratamos de “poner la mente en blanco”. Porque cuanto más tratemos de apartar los pensamientos de la mente, más pensamientos surgirán.
Por supuesto es correcto enfocarse en el Ser sin correr tras la mente, pero los pensamientos que la mente genera no son distintos al Ser, de hecho son uno mismo. Si podemos ver la mente desde esta perspectiva tendremos una buena meditación.
El consejo siempre es: respeta la mente, deja que la mente de tantas vueltas como quiera, no trates de controlarla. Sólo observa los pensamientos como aparecen y desaparecen, sin juzgarlos, sin retenerlos, dejándolos fluir siempre. La meta no es pelear con la mente, sino ser testigo de ella.

Permaneces en paz, consciente de que todo eres tú y tú eres todo.

viernes, 8 de febrero de 2013

PEREZA ESPIRITUAL


Mira la hormiga, perezoso,
observa sus caminos y sé sabio:
Ella, sin tener capitán,
gobernador ni señor,
prepara en el verano su comida,
recoge en el tiempo de la siega su sustento.

PROV 6:6-8

Es común en estos días que las personas nos encontremos bastante ocupadas en diversas labores que absorban gran parte de nuestro tiempo, dejándonos así pocas posibilidades de atender como se debe nuestra esfera espiritual. Sin embargo, son precisamente esas labores tan demandantes de nuestra vida, como la escuela, el trabajo, los quehaceres cotidianos, etc., las que nos deben impulsar a buscar un escaparate saludable para el alma, aunque ello requiera, muchas veces, un esfuerzo extra de nuestras energías.

La pereza espiritual hace referencia al descuido del alma y su relación con Dios. Se puede caracterizar por desgano general, ánimo mezquino, negligencia, ocio y continuo rechazo al sacrificio. Como toda clase de pereza, pone miles de pretextos para quedarse en su zona de conformidad, por así decirlo, y nos lleva poco a poco a un estado de egoísmo inconsciente cada vez más profundo y más difícil de dejar.
Podríamos pensar que la vida no es fácil (un engaño) y que lo primordial es atender las necesidades básicas. Cierto, pero por lo mismo este artículo va dirigido a personas con un camino espiritual ya recorrido, que también se encuentran viviendo una vida cotidiana luchando por no afanarse solo a las cuestiones materiales.

En nuestro mundo existen muchas actividades recreativas a nuestro alcance (cine, teatro, deportes) que nos gusta utilizar para relajarnos y distraernos, pero también tenemos nuestra vida espiritual que nos llena de satisfacción y nos renueva cuando fomentamos su crecimiento.
Es por ello que se hace necesario reflexionar en qué tanto atendemos nuestro espíritu y nuestra relación con la Deidad. Si bien es complicado encontrar el momento y el espacio para esta área, que a decir verdad es de las más importantes, será más complicada nuestra vida si no hacemos el esfuerzo por dedicarle el tiempo que merece. Además muchos tenemos un profundo sentido de reverencia por ciertos rituales, fechas o actitudes que merecen la pena conservar, siempre y cuando no sea acosta de nuestra salud física o emocional. No se trata de ningún modo caer en el extremo opuesto.

Dejar que la pereza espiritual nos invada es como dejar que nuestra casa se ensucie porque no “tenemos tiempo” para limpiarla. Nadie dice que es fácil, en un principio no lo es, pero se requiere esfuerzo y determinación para conservar una vida espiritual estable y tratar, en serio, de apegarse a las actitudes o tradiciones del camino que cada uno sigue y en el que tiene puesta su convicción.
Por esto debemos estar atentos, en cualquier momento nos podría pasar sin darnos cuenta. La solución es siempre mirar hacia adentro y ser realmente sinceros en lo que nos pasa y lo que queremos hacer. Si nos entusiasma dar buen fruto espiritual entonces es necesario trabajar en nuestro espíritu, pero antes trabajar la voluntad y el carácter hasta adquirir firmeza y constancia, reconociendo que cada segundo es una nueva oportunidad de crear y transformar nuestras vidas.

martes, 2 de octubre de 2012

El Momento Perfecto


A lo largo de mi camino en el sendero espiritual y, a veces, en la vida en general he escuchado a muchas personas hablar del “esperar el momento perfecto”. Como algo mágico que se espera, una señal que aparece y que nos indica el instante adecuado para actuar, en un tiempo que parece predestinado para que acontezca aquello que deseamos.
Pero, ¿Cuál es ese momento? ¿Existe realmente? Veo a tantas personas obsesionarse una y otra vez con las situaciones en su vida, con los cambios que no han logrado, con las palabras que no han podido decir o con las situaciones que no han podido disfrutar. Me declaro culpable de haber experimentado esas sensaciones, de aferrarme a ellas. Sin embargo, Dios tiene otro mensaje, uno que pocas veces escuchamos y cuando lo hacemos pocas veces ponemos en práctica: el momento perfecto sí existe, el momento perfecto es ahora.

Sincronismos, intuiciones, planeaciones, metas y objetivos, por supuesto que funcionan y son importantes. Pero lo que no funciona es el extremo, el engancharse a la idea neurótica de la perfección concebida desde nuestra percepción a veces limitada como seres humanos. Me refiero a las ocasiones en las que no actuamos porque “no es el momento adecuado”. Más allá de eso me refiero también a las ocasiones cuando no valoramos y disfrutamos el verdadero momento adecuado. Decimos: “no puedo empezar hoy, empezaré la próxima semana” “ya es tarde, mejor mañana” “se acerca el próximo año, es una nueva oportunidad”. Los que creen y trabajan con energías a veces caen también en este patrón de pensamiento: “la luna no está en la fase adecuada, esperaré” “mi signo no ha entrado al planeta adecuado, esperaré”. Otras religiones no están exentas: “Dios no ha dado confirmación” “Dios tiene todo en control”.

No descalifico en ningún momento todas estas concepciones, pues todas tienen algo de verdad. Pero sólo si nuestra intuición está abierta a la voz del universo comprenderemos cuando verdaderamente hay que esperar. Busquemos esa voz entonces, esa voz interior que nos está diciendo que, independientemente de los planes, Dios tiene un momento sagrado y ese momento es aquí y ahora. Cada momento actual es un regalo de Dios, por eso lo llaman EL PRESENTE, y es digno de valorarse y disfrutarse.

Por algo dice la Biblia: “Que las misericordias de Yahvé jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades; nuevas son cada mañana; ¡grande es tu fidelidad! (Lamentaciones 3:22-23).


lunes, 9 de abril de 2012

Emprender un Camino Espiritual


Se dice que el ser humano nace con un vacío en forma de Dios, y es tal carencia, sea meramente psicológica o mas bien mística, la que impulsa cualquier búsqueda espiritual, pues es parte de nuestra naturaleza ancestral atender la conexión con el Creador.

Es verdad que existen muchas personas que no sienten, o dicen no sentir, ninguna necesidad de creer en ninguna deidad, y mucho menos emprender una búsqueda espiritual, la cual observan ya sea como infantil o simplemente innecesaria, hasta estorbosa, pues creen que la idea de un Dios sólo fomenta la culpa y la prohibición en el hombre. Dios es igual a esclavitud, desde esa perspectiva.

Sin embargo, son muchas otras personas que sí están interesadas en los asuntos espirituales, cualquiera que sea la visión de cada una de esas personas. Han sentido en un momento, temprano o tardío, de su vida, esa necesidad; esa curiosidad o incertidumbre de encontrar "algo más". Entonces se emprende una búsqueda, a veces conscientemente, a veces no.

La necesidad espiritual existe indudablemente, pero no siempre está presente en todas las personas pues existen necesidades más básicas que deben satisfacerse primero antes de pensar en fomentar una relación consciente con Dios. Lamentablemente, hay personas que jamás podrán emprender un camino espiritual porque las condiciones de su vida sólo podrán satisfacer acaso lo más esencial de toda la gama de necesidades que un ser humano podría tener. Para estas personas realmente no hay tiempo de pensar en las interrogantes de la vida y buscar las respuestas a las dudas existenciales.

Aun así para todas las personas, sin excepción, la gran interrogante siempre ha sido "¿Quién soy y por qué estoy aquí?" Y a partir de allí surgieron miles de religiones. Pero algo importante que debemos saber es que religión y espiritualidad son cosas distintas. Religión (religar) actualmente tiene que ver con normas y políticas; reglas y dogmas; organización y seguidores. Muchas personas están cómodas en una religión donde hay que seguir determinadas leyes, pero deberíamos preguntarnos si todos esos rituales contestan la gran interrogante para nuestras vidas. Espiritualidad tiene que ver con algo más íntimo, el espíritu es la conexión única y esencial con Dios. No incluye nada ni nadie más, sólo "Dios y yo" existe en lo espiritual. ¿Significa que no hay reglas? Claro que las hay, pero poco las entienden.

Emprender el camino no siempre es fácil, esta lleno de dudas y fallas, si así lo permitimos. Lo más probable es que así sea. Pero también está lleno de bendiciones y paz, lo queramos o no. Existe una tendencia a recorrer más de un camino en la vida, es como si las personas no encontraran "lo que buscan" en un determinado camino y entonces toman otro, solo para comprobar que tampoco allí encuentran lo que buscan. Reflexionemos por un momento, si esto ha pasado en nuestras vidas ¿no será que desde el principio buscábamos fallar? ¿acaso esperábamos que ese no fuera nuestro camino? Detrás de esas conductas solo existe el temor. El temor jamás va a desaparecer, pero no debe paralizarnos. En otras ocasiones hay un cambio de un camino a otro sin que las dudas tengan algo que ver, sino las respuestas, este cambio puede ser más sincero y mucho más provechoso.

El camino espiritual debe ser fácil y accesible. Si en nuestros corazones no hay paz, no es nuestro camino, así de simple. El camino espiritual sí responde a la gran interrogante; muchos opinan lo contrario, dicen que la respuesta a la gran interrogante es: No lo sé. Error, nuestro camino responderá a esa y a muchas más preguntas de las que podamos formular, sólo que a veces no estamos preparados para saberlo, o no queremos que nuestros ojos se abran a la verdad. No hay porque desanimarse, es lo peor que podríamos hacer.
Al contrario, animémonos a seguir adelante, aun con el temor o las dudas. Despojémonos de esas reglas que son a veces absurdas para el espíritu y mejor busquemos en la intimidad el hablar con Dios, aquel que creó todo y por el cual todo se sostiene. El camino espiritual será atraído hacia nosotros innegablemente y se manifestará en nuestras vidas cada día a cada momento.